ENEMIGA

  
He sostenido- sostengo aún-
una larga  guerra.
(Ésta sí se justifica y  admite
 la ponderación de todas las armas).
Mi enemiga siempre sale
de la sombra
 con sus ojos secos
y agudiza el radar de sus palabras
 para tirar justo allí,
en el blanco indefenso del afecto.
(Y hace tanto daño…).
Después pide perdones
-que yo no quise decir y esos pretextos-
pero el socavón atenta
contra la construcción de soles
y deja abierta la boca
 a interminables  silencios.

Yo misma no sé
 por qué ni cómo lo hace.
A veces su voz prolonga rencores,
 o su mano roza olvidos
lanza su misil
cargado de púas insidiosas.

Le he dicho mil veces
que se guarde de hablar,
de andar hiriendo
 que sea como la prudencia
mucha espera y  respeto por el otro.
Pero es imposible  dominar sus gestos.
La enemiga sale
murmurando amarguras
 desde el costado de  mi aparente buena sombra.

(Y duele tanto).

Pero  lograré vencerla-  eso espero-
cuando, apostada bajo  mi propia piel ,
le enrostre el daño
que con aparente buena fe
hace y me hace.

 A mí misma,
 la otra, yo,
su  enemiga.


Gladys Seppi Fernández

Comprensión lectora- Ejercicios de comprensión lectora

EJERCICIO 2:

“EL CANTO DEL GRILLO”
Del libro “Platero y yo”



1.     Iniciamos la clase leyendo el texto:

«EL CANTO DEL GRILLO «

«Platero y yo conocemos bien de nuestras correrías nocturnas el canto del grillo.
El primer canto del grillo en el crepúsculo es vacilante, bajo y áspero.
Muda de tono, aprende de sí mismo y poco a poco va subiendo, va poniéndose en su sitio como si fuera buscando la armonía del lugar y de la hora.
De pronto, ya las estrellas en el cielo verde y transparente
Cobra el canto un dulzor melodioso de cascabel libre.
No vacila ya ni se calla, cada nota es gemela de la otra en una hermandad de oscuros cristales.
Pasan serenas las horas. No hay guerra en el mundo y duerme bien el labrador viendo el cielo en el fondo alto de su sueño. Tal vez el amor, entre las enredaderas de una tapia, anda extasiado, los ojos en los ojos. Los haberes mandan al pueblo mensajes de fragancia tierna y los trigos ondean al viento de las dos, de las tres, de las cuatro, cual en una libre adolescencia candorosa y sutil. Y el canto del grillo de tanto sonar, se ha perdido.
¡Aquí está, oh canto del grillo por la madrugada, cuando corridos de escalosfríos, Platero y yo nos vamos a la cama por las sendas blancas de relente!

Ya el canto está borracho de luna, embriagado de estrellas, romántico, misterioso y profundo.
Es cuando unas grandes nubes luctuosas, bordeadas de un malva azul y triste sacan el día de la mar, lentamente...»


2.     Y, ahora intentamos explicar el tema central ayudados por la representación ideográfica siguiente, en la que el lector encontrará al personaje central- el canto del grillo- moviéndose entre sombras que también se mueven,
3.     ¿Puede usted explicarlo?









 
 








X
    N .............................................................................................................................

4.     ¿Puede decir por qué el narrador (N) aparece moviéndose? Cite expresiones que se refieran a su posición y acciones
5.      ¿Está dentro del cuadro o fuera de él? ¿Es protagonista, testigo o narrador externo?
6.     Le entregamos la representación de un alumno pero esta vez separando apartados (momentos). ¿Puede explicarlos siguiendo el texto? ¿Coincide usted?





 

 


1                                  2                              3                     4                 5     
                                                                                     

7.     Explique cada apartado.
8.     Escriba sobre los aciertos literarios del autor.




LIBERTAD

Obediente a un designio
anda el pájaro
montado
en sus alas.
Sin saber quién lo sube
él se sube,
sin saber quién gobierna su ruta
él se deja llevar
en bandadas.

MUJER


Por el surco  de la mujer
andan los siglos repitiendo la especie.
Allí derrama el hombre su lava mensajera de infinitos.
Allí se hace el nombre nuevo,
se entretejen las letras,
y en sus diástoles  y  sístoles, el corazón
vuelve a conjugar acordes,
a pulsar renovadas primaveras.

Por el surco  de la mujer
el mundo vuelve a mecerse
y es amamantamiento,
y tibieza,
entrega,  insomnio,
caricia y abrazo,
y ala y soplido.

Es que la vida busca repetirse.
Elige el lugar,  lo labra,  lo endulza,
lo tienta hasta dar con la boca temblorosa,
centro donde ha de henchirse la alegría  de la semilla
clavada hasta la empuñadura.

Para la renovación de la espiga.
Para desafiar al sol  y a sus crepúsculos.
Por el surco de la mujer
la especie cumple su vocación
de eterno regreso.

GLADYS SEPPI FERNÁNDEZ

ECOS


Cuando yo sea silencio,
un punto  disparado al infinito
y no sepa la piedra de mi paso,
escucharás, hijo mío, en ti,  mis  ecos.
Alguno te dirá de mis maneras,
 de estos gestos que  la tarde
bermellón, apagó
para   confiarle  al polvo,
esta  diaria labor de hacer el  fuego.
Y tú, hijo, que al mediodía acercas tu esperanza,
sentirás en tu ser
la voz que me regresa
para decirte que  anda en ti mi aliento.

Fui y me hice de tierra.
Y  estoy en el destino impuesto
por la estación final
 haciendo harina
que sé que volverá…
 en tanto leude en ti la fuerza
del  regreso.

Gladys Seppi Fernández

AMOR


Me di cuenta del amor
cuando mi sangre
-antes resignada a su callada peregrinación-
me llamó
con sus nuevos rezos,
con sus inesperadas sacudidas,
con sus coloreados amotinamientos.

Me di cuenta del amor,
cuando un jugo vegetal, ardiente y dulce
se desbordaba  de mis racimos
y  me brotaba
y me  henchía.
Entonces me hice yo más yo,
una naranja fresca dispuesta a ser bebida,
 un vaso de miel subido hasta  los bordes
y labios y piel y sobre todo corazón
abiertos a la entrega.

Me di cuenta del amor
porque su arpa, seducido mi centro,
le tañía música de campanas
y porque  mil palomas
aleteaban en mis arterias.

Advertí su llegada 
porque mi corazón
que antes conjeturaba,
se quedó en la certeza,
y  al volverme al espejo
supe de mí
y me pude poner la mejor piel,
 sólo, sólo…
 para recibirlo.

GLADYS SEPPI FERNÁNDEZ

BÚSQUEDA


No sé cómo ni cuándo encontraré 
la medida que me tiene.
Escucho mis pisadas adelantándose  al error,
veo en la espesura  señales escritas 
en  apagados textos.
Alguien está enviándome  mensajes
 en un sánscrito olvidado de  lecciones iniciales.
Perdida entre las letras infinitas,
 un código me sobrevuela
y  deja caer  borrosas huellas.
Maraña. Alfabeto confuso.
 Garabatos.

Quiero indagar en la urdimbre 
de un tapiz que  vuela hacia otro cielo
pero reconozco que mis ojos resbalan
 en  montañas de arena
y que mis manos se aferran como garras,
intentando  la fugacidad del relámpago.

No sé cómo haré para llegar a mi medida
porque la sed me empuja
 a beber en aguas turbias
y la ansiedad confunde  signos.
Es cuestión de esperas y  silencios,
                    de regresar a la nada y al nadie,
 en el sin tiempo del día,
 en el olvido de todos los deseos.

Desde ese umbral 
 acomodaré mi piel 
a la que me  espera,
al  perfil que me remonta.
Al nombre que me nombra, 
al que me llama con   voz
perdida en la marejada de los otros.

He de llegar al quien soy,
cántaro donde se alza mi agua toda.

Ésa es mi búsqueda.

Gladys Seppi Fernández

BESOS

Para que todos los  vean
suelen salir los besos
a arremolinar esquinas.
Como las hojas  que el viento a cualquier hora
junta en cualquier vereda,
como  palomas que ponen  los susurros
de  dos en  su asamblea.

Los besos salen a  buscar los cuerpos tiritados de amor,
se les van a la sangre y prenden su hoguera
subiendo por sus  escalas de fuego
hasta  encender   vena a vena,
la luz en cada arteria.

Los besos entibian las manos que arden en  suaves colinas,
buscan las bocas
y
llegados a las altas cornisas,
desatan en los labios
lenguas de calor
que incendian el cuerpo
para que arda en ellos nueva especie
y renazca  el hombre
en nuevo nombre
empezando el latido.

                                 Gladys Seppi Fernández

DIOS ES


Quiero creer en Dios. De su escritura
es testimonio este alelí que asoma,
también el fiel regreso a ser aroma
de la rosa  que sube a su finura.

Llego a creer en  Dios. De su figura
nada sé aún por más que el hombre toma
indicios de su imagen que se asoma
apenas deja el sol una ranura.

Mas no importa su forma,
  deletreo
de una línea que sigue su contorno
ni tampoco que el oro sea su adorno
ni que el templo levante un  trono incierto.
La verdad es que está.  
Y yo lo advierto.
En todo se lo ve
Se descubre,
Se hace cierto

GLADYS SEPPI FERNÁNDEZ

DOLOR


Dolor...¿ de qué te han hecho?
¿Cuál es la alquimia  que te vuelca
y arde?
Te tengo derramado 
no puedo tocar tu corazón,
 ese costado en que tu arritmia
late.

Y tú sueltas caballos en las venas,
y tú anudas, en mí,
gritos cobardes
y me ajustas al cuello firmes sogas
por poner en la mesa tus verdades.



Te siento derramado,
 leche hirviente
que no recogeré jamás
porque ya es tarde
para aprender las letras que te ahuyenten
y  te quiebren dolor en propias carnes.

Sólo sé que tú estás
Que andas la casa,
sólo sé que  tú estás
 y te repartes
por rincones  que anduvo mi alegría,
que te empeñas en ser de todas partes.

Hoy he salido, dolor, a hacerte frente,
pongo el verso en el filo de puñales
que han de abrirte tu abrazo de domingos
que han de darte a la cara
un jaque...¡ y mate!

Gladys Seppi Fernández

REGRESO AL CENTRO


A veces tomamos el tren
del regreso,
desandamos las arduas estaciones,
y el paisaje original
vuelve a plasmarse
en ojos nuevos.

A veces  vemos el árbol
la urdimbre de sus hojas
y el fruto que madura su promesa.

A veces cerramos las ventanas
y  descubrimos que adentro
nos  arde el fulgor
que revela el color verdadero de la rosa.


A veces apagamos el televisor,
miramos  a la vida
y nos sorprendemos
porque el crepúsculo pone un rojo nuevo en su paleta.

No siempre somos los otros.
Entonces andamos
 con  el labriego que nos trabaja,
con la mano que nos siembra,
con el grano que nos retorna
al eterno engranaje
que reincide en sus diástoles y sístoles
de sol.

Todo llama al latido
  y  en nombre del amor
 Eclosiona el óvulo
su riente aurora

en una palpitación nueva.

Gladys Seppi Fernandez

PRIMAVERA


Cuando abrí las ventanas
y la sentí entrar con pasos tibios,
cuando llegó al jardín y se hizo cargo
de los tallos, las hojas, los latidos
y removió el escombro
 que dejara el huésped
que antes hubo,
me abandoné al vibrar que ella nos trae
tan solo por cocerse en nuevos  jugos.

PATRIA



No sé por qué encono, Patria,
tomamos la piedra
 haciendo astillas
 tu corazón de niña.
No sé por qué lejana historia
batimos el bombo para alentar la protesta
 proclamando los  derechos sin entender la obligación.

No sé por qué culpamos a los otros,
lejanos puertos, la tierra rubia,
sin mirarnos en el propio destierro,
sin declararte el patio común,
la tierra que se amasa amaneciendo.


Intentamos, escribirte, Patria,
con el argumento de los siglos que te atraviesan,
pero nos falla la caligrafía, o las fuerzas o la decisión.

Atisbamos enemigos distantes,
rogamos por los padres protectores,
edificamos altares
y no miramos el centro que nos tiene,
tu corazón de patria
que puede,
ascender
hasta   un corazón maduro.

Hemos intentado escribirte
con el fusil,
con la trompeta,
con las cacerolas y las carpas.
Algunos quisieron diseñarte en el arado,
fijándote a la tierra
y  casi te lograron
pero aún  no te tenemos y seguimos intentándote y no hay manera.
Se nos escapa la hoja en que  escribimos
y no encontramos el corazón
que  habita el centro de la tierra
en que acunas a nuestros muertos.

Queremos escribirte, Patria, pero nos falla
 la visión y hasta el ejemplo
de una patria
que puede llegar
al más de sí misma.

GLADYS SEPPI FERNÁNDEZ