La necesidad y el significado de vestirse bien.



Los argentinos formamos una densa y mayoritaria clase media y nos enorgullecemos por las marcas que dan cuenta de esa pertenencia. Gladys Seppi Fernández.

La pirámide de las necesidades de Abraham Maslow, que se conoció en 1946 en Una teoría de la motivación humana, sirve como guía educativa en los países desarrollados del mundo, pero no es muy conocida entre los argentinos.
El autor utiliza esa sugerente forma para ilustrar un camino de ascenso de la superación humana. Mundialmente aceptada, con su forma apuntando hacia arriba, grafica la jerarquía de necesidades básicas que se deben satisfacer para aspirar a deseos más elevados.
En el primer nivel, con una base más amplia, se ubican las necesidades o mandatos inconscientes de la supervivencia.
Allí, los llamados del instinto de conservación, el beber, comer, descansar, copular para continuar la vida personal y la de la especie. En ese espacio simbólico, más cantidad de población.
En el segundo nivel o estadio, más reducido que el primero, la necesidad de techo, abrigo, ropas para cubrirse y el cobijo y calidez del hogar. Logros de un empleo.
Al tercer estadio, más estrecho aún, ascienden los que, cumplidas las necesidades anteriores, se entregan a las relaciones afectivas y sociales. Los que se preocupan por sus vínculos.
Ascienden al cuarto nivel los que relacionan el sentido de su existencia a su autorrealización personal, los que se indagan y escuchan la voz de sus talentos, sus habilidades, su vocación, trabajando a favor de su autoconocimiento, autoestima y confianza en sí mismos.
Allí la posibilidad de ser conscientemente feliz, un propósito que ilumina la vida humana hace tan pocas décadas como esta orientadora pirámide y que transmite la idea de que la felicidad puede darse aquí, en la Tierra. (El término flow , que significa fluir natural en el quehacer y en el tiempo, expresa la felicidad del individuo que hace lo que le gusta).
Al puesto más alto y estrecho aún, el quinto estadio, llegan los que, en un nivel muy alto de conciencia de sí mismos, salud, realización personal y satisfacción, rebosantes de dones y generosidad, se dan a la tarea de orientar a los otros.
Allí, los visionarios, los líderes, los artistas, los que distinguen lo falso de lo verdadero, aceptan a los demás y con una vasta, más abarcativa mirada, trascienden, enseñando a proyectarse hacia un futuro más pleno, a los que los siguen.
Camino de la perfección. ¿Por qué hablamos de esta pirámide?
Porque el vestirse está entre las necesidades básicas. El hombre desea cubrirse, protegerse, abrigarse.
El que se intente hacerlo “bien”, representa la lógica aspiración de un estadio medio (de la clase media) que va en ascenso, un aprendizaje en el refinamiento del gusto, un placer estético que va acompañando, desde siempre, el desarrollo de la condición humana.
Así lo revelan la literatura y la historia y lo exigen el respeto y la digna presentación de cada sí mismo a los otros.
“Vestirse bien” significa escalar puestos en la jerarquía social, crecimiento de la necesaria autoestima a la que debiéramos aspirar la mayor cantidad de habitantes de un país emergente.
Los argentinos formamos una densa y mayoritaria clase media y nos enorgullecemos por las marcas que dan cuenta de esa pertenencia.
Entonces... ¿Qué gobierno puede oponerse a un empeño natural, ubicado a mitad del camino de las necesidades básicas?
¿No debiera constituirse en una de las más altas metas políticas lograr que los más de la ciudadanía transiten y asciendan cada peldaño de la pirámide propuesta por Maslow tras una vida más alta, más inteligentemente conducida y, por lo mismo, más plena?
¿Con qué grado de invalidez emocional alguien puede negarse a tan noble propósito y rechazar el hecho espontáneo de que los “bien vestidos”, y los no tanto, salgan a las calles para pedir que se trabaje por un desarrollo más elevado de la población?
En realidad, lo que solicitamos es más aliento de la dirigencia para que la mayoría ascienda un camino de perfeccionamiento y se entregue al desafío de llegar a metas más significativas, entre las cuales el vestirse, y hacerlo bien, significa sólo haber escalado la mitad de un esforzado camino.

EJERCICIOS DE COMPRENSIÓN LECTORA


    Entusiasmados por el alto nivel de visitas a nuestro blog incorporamos en esta ventana ejercicios de comprensión lectora utilizando el Método Seppi por la creación de ideografismos, a fin de que aquellos que deseen ejercitarlo en beneficio personal o llevarlo a los alumnos realicen estas prácticas que sumarán además de muy buenos textos una manera creativa y lúdica de penetrar el sentido profundo de los temas y orientar el comentario oral y escrito.

   Recordamos los pasos a seguir al aplicar este método:

1.   Lectura atenta del texto.
2.   División del mismo en apartados, momentos o escenas, que motivarán el dibujo de un cuadro por cada uno ( a la manera de una pantalla) donde se irán ubicando todas las imágenes que cada momento va generando en la mente.
3.   Por ejemplo la posición del narrador con respecto al cuadro, escenario, idea.
4.   Representación del tiempo (sombras, luces).
5.   Empleo de ideografismos- figuras simples- para expresar ubicación de personajes (puede ser una simple X), o grupos, ( en el centro, protagonista, o al costado, testigo, etc).
6.   Representación de elementos que configuran el lugar con símbolos creados por el lector. (siempre figuras simples).
7.   Representación de acciones, movimientos, sentimientos, etc (se sugiere utilizar figuras como flechas para indicar dirección de la acción).
8.    Síntesis en una figura central.
9.    Comentario de los realizado para pasar a
10. Trabajo escrito elaborando tema, argumento, recursos expresivos y finalmente, el juicio crítico que merezca el texto.


(Los símbolos que denotan cada aspecto textual se organizan siguiendo un código básico sugerido, creado en los inicios de la estrategia por los mismos alumnos —sobre el que damos noticias en otro capítulo y que, abierto a todas las posibilidades creativas de cada lector— se va enriqueciendo indefinidamente.
En definitiva, el problema de la escasa motivación lectora de los alumnos, y de la mayoría de la población alfabetizada del país, puede ser superado, como lo confirma nuestra experiencia, con esta herramienta que logra un lector activo, creativo, protagonista que se involucra con cada palabra, frase, apartado, y lo hace consciente de los procesos cognitivos que pone en juego, haciendo real la teoría de la meta cognición).

  Va el ejercicio número 1:

EL VALOR DE EDUCAR 
Fernando Savater

             

La imagen creada por un alumno desafía a cualquier lector.
Después de leer atentamente el texto y seguir los pasos sugeridos para su comprensión, ¿podés relacionarlo con la representación?

  Lectura del texto:  «El aprendizaje humano « Capítulo I

«En alguna parte dice Graham Greene que «ser humano es también un deber»......
Habrá pues quien ni siquiera intente ser humano, o quien lo intente y no lo logre, junto a los que triunfen en ese noble empeño... Nacemos humanos pero eso no basta: tenemos también que llegar a serlo. Recordemos que Píndaro, el gran poeta griego, recomendó enigmáticamente: «Llega a ser el que eres».
..................../.
Los demás seres vivos nacen ya siendo lo que definitivamente son, mientras que de los humanos lo que se puede decir es que nacemos para la humanidad. Nuestra humanidad biológica necesita una confirmación posterior, algo así como un segundo nacimiento en el que por medio de nuestro propio esfuerzo y de la relación con otros humanos se confirme definitivamente el primero...
Llegar a ser humano del todo es siempre un arte. /....................
Comparemos un niño y un chimpancé recién nacidos. Al principio el contraste es evidente entre las incipientes habilidades del monito y el completo desamparo del bebé... El monito está programado para arreglárselas solito como buen mono cuanto antes —es decir para hacerse pronto adulto—, pero el bebé, en cambio, parece diseñado para mantenerse minusválido el mayor tiempo posible: cuanto más tiempo dependa vitalmente de su enlace orgánico con los otros, mejor.../
Sin embargo, paulatina pero inexorablemente, los recursos del niño se multiplican en tanto el mono empieza a repetirse... En otras palabras, el chimpancé, como otros mamíferos superiores madura antes que el niño humano, pero también envejece mucho antes con la más irreversible de las ancianidades: no ser capaz de aprender nada nuevo. En cambio los individuos de nuestra especie permanecen hasta el final de sus días inmaduros, tanteantes y falibles, pero siempre en cierto sentido juveniles, aprendiendo, abierto a nuevos saberes.



      












SABER PREGUNTAR, SABER RESPONDER.


Uno  de los objetivos centrales de la escuela- en todos sus niveles- es lograr un cada vez más elevado grado de comprensión lectora del mayor número posible de alumnos, lo que supone ver con  más agudeza, profundidad y amplitud la realidad que se nos transmite a través de cualquier medio que eduque, es decir que mueva el razonamiento y la conciencia hacia un nivel superior. 
Para lograrlo se guía  al  educando a separar ideas de cada párrafo, señalar significados principales distinguiéndolos de los secundarios, resumir elaborando un juicio crítico personal y transferir a la vida lo aprendido, ya que es de suponer que ya finalizando la tarea,  el lector cambia, mejora, crece, aprende a ver más y mejor mediante el proceso lector. 
Si el alumno no comprende consignas, preguntas, ideas principales de un texto, por cierto no puede responder ni avanzar en el conocimiento. El que comprende acertadamente puede responder asertivamente, tanto en las materias escolares como en las de la vida diaria, - ¡que vaya si nos cuestiona!- lo que significa que podrá encontrar las mejores respuestas a sus problemáticas y optimizar sus elecciones. 
Las ciencias, cuyo principio movilizador es la búsqueda de la verdad, se mueven tras ella, respondiendo a preguntas existenciales tales como ¿qué misión he venido a cumplir en el mundo?, o las pequeñas cuestiones que hacen a la vida cotidiana del hombre. Yendo tras lo verdadero cada ciencia nace, crece, avanza y se consolida a fuerza de cuestionamientos, preguntas y permanentes refutaciones que no hacen otra cosa más que afirmar sus hipótesis- si se transita el buen camino- o derrumbarlas- cuando se lleva un rumbo equivocado. 
Los docentes entendemos que es básico enseñar a traspasar la superficie de las cosas y situaciones, indagar, explorar tras  sus barreras y buscar lo esencial, como propone el filósofo y educador Rubem Alves cuando dice: “Educar es enseñar a ver, a abrir los ojos, es lograr el darse cuenta”. 
Las preguntas directas, claras y agudas formuladas por los alumnos de Harvard a la Presidente Argentina, revelan, del lado del preguntador- cuestionador,  una auténtica  preocupación por conocer la verdadera situación económica y política por la que está atravesando el pueblo argentino. 
 Algunos analistas interpretaron que las preguntas fueron directas y auténticas, aunque limitadas porque no hubo espacio a la refutación. 
En cuanto a las respuestas de la Dra. Kirchner nos preguntamos qué le pasó: ¿Es que no interpretaba bien las preguntas?, ¿o sucedió que, aún interpretándolas y muy molesta por el atrevimiento de los jóvenes, se limitó a transmitirles  su lectura de una realidad que no concuerda con la que hace la mayoría de los buenos lectores argentinos? 
La verdad es que si no se parte de una interpretación cierta  de la realidad no se pueden responder y solucionar los problemas que ella muestra y también- esto es realmente palpable-  que se perdió una oportunidad histórica de dar la cátedra que es esperable a la alta investidura presidencial: la de la capacidad, generosidad, humildad, altura y sabiduría.  Hubiera sido bueno, un gran ejemplo para los alumnos, para los argentinos, para el mundo entero, si, además la presidente hubiera sumado una actitud amable, sincera, dispuesta a responder con todo lo que tuviera a su alcance.
Por cierto la ciudadanía hace ahora su propia evaluación, teñida por las empatías o antipatías que despierta la presidente y mientras algunos juzgan sus respuestas  como muy astutas, inteligentes o pícaras o evasivas, otros dicen que fueron absolutamente mentirosas. En la confusión creada resulta difícil llegar a lo profundo de los significados.
Porque: ¿en realidad no existe inflación, ni cepo cambiario, ni enriquecimiento ilícito, ni corrupción, ni control y hasta persecución de quienes piensan diferente, como la  prensa independiente, por ejemplo?
 Los alumnos de Harvard deben haberse quedado con grandes deseos de refutar, en tanto la cuestionada parecía querer huir no sin antes dejar un tendal de heridos entre quienes se atrevieron a intentar desnudar los puntos endebles de su gestión.
En las buenas escuelas se enseña a leer, a preguntar y preguntarse. Resulta interesante, además,  someter las propias ideas a la suma de visiones del grupo que hará, con el aporte de otros puntos de vista, una más segura, cierta y firme verdad. 
Esperemos que los docentes y alumnos argentinos, sientan las situaciones vividas últimamente como una experiencia positiva que  enseña a persistir en la búsqueda y defensa de lo que, por ser verdadero y afectar de manera radical la suerte de los ciudadanos,  merece que no haya desmayos. Mucho se está adelantando por fortuna en el aprender a preguntar y responder,  a hacer sanos cuestionamientos, lo que contribuirá a la consolidación de una personalidad argentina que no admita, nunca más, ser tratada como el interlocutor al que se le puede decir cualquier cosa: total no entiende nada de nada de lo que se habla, de lo que se le pregunta, de lo que se le responde.
Del trabajo convencido de los docentes en esta dirección depende que más ciudadanos se separen del dócil y domesticado rebaño, que piensen, que elaboren, que discutan, que busquen apasionadamente la verdad.
                                                       Gladys Seppi Fernández

CONFERENCIA: Amor frívolo y sentimiento profundo

 “Puede existir un mundo con una humanidad mejor”
Presidente Pepe Mujica-Uruguay

          Quienes han tenido oportunidad de escuchar mis anteriores conferencias o leer mis libros sobre sexualidad adolescente conocen que las teorías que sustento buscan ser expresadas visualmente a través de una figura. La predominante ha sido la de un triángulo para expresar que el ser humano puede ascender, puede ser más inteligente y encontrar la utópica felicidad.
En mi libro “Vida, amor y sexualidad”, por ejemplo, el  triángulo  va  condensando el desarrollo de ideas como las que se  dan en el ejemplo anterior:
En este caso los niveles cerebrales que  atraviesa el ser humano desde el cerebro reptiliano, -común al de los reptiles- hasta ascender, pasando por el emocional, límbico, al superior, el neocórtex, pensante y reflexivo. En la figura de un triángulo se representa  el ascenso hacia niveles superiores, graficando también la superficie más poblada del primer estadio, que va disminuyendo ya que son menos los que llegan a la madurez del cerebro frontal o neocórtex.


En qué se parecen Cristina y Tinelli en la TV


"Cristina y Marcelo, fascinación y espectacularidad" está titulada la opinión de  sobre la cadena nacional de la Presidenta y el programa de Tinelli, en el diario cordobés La Voz del Interior. 

Quizá estos tiempos lo exijan, tal vez lo pida el público, el ciudadano, las mayorías de hoy, subsumidas en “la civilización del espectáculo”, como expresa el título del último libro de Mario Vargas Llosa. 

Tanto la presidenta Cristina Fernández como el conductor televisivo Marcelo Tinelli saben de poder económico y espectacularidad. Van por el éxito, y van con todo y por todo. 

Nada vale más que el hoy. El futuro no parece estar en sus miras, ya que es ahora cuando se encuentran en la cúspide. Todo un país, toda la Argentina, pendiente de ellos: los que les tienen simpatía y hasta admiración y los que se indignan ante sus actitudes violatorias de múltiples normas. 

Justamente, es el estilo desenfadado lo que más convoca a verlos. A muchos les produce emociones muy fuertes el siempre renovado e ilimitado marco de trucos; otros quieren saber hasta dónde se atreven, qué más son capaces de hacer y de ?decir. 

Siempre sorprenden: ambos parecen no tener límites, ni ataduras, ni respeto por nada ni nadie. Atrevidos, temerarios, su desfachatez y actuación se encamina a un propósito que debe estar muy bien estudiado por sus asesores. Y lo logran. La mayoría sigue sus calculadas gesticulaciones, su lenguaje, sus extremas desmesuras, sus atropellos. 

Ambos ejercen una extraña fascinación y no podemos creer que tantos se rindan a sus pies, que nadie reaccione, que se sientan tan dueños de la voluntad de un país. Intocables. 

El hipnotizador 

Hace unas noches y sorpresivamente, Tinelli estampó una torta en el rostro de uno de sus más fieles seguidores. Allí estaba él, haciéndole la acostumbrada corte, manso como siempre y, de pronto, el “otro”, insolente, hizo la gracia de vaciarle en el rostro toda la crema. 

Fue una actitud intempestiva, violenta. Sin embargo, la mayoría rió. Es que Tinelli cuenta con una verdadera multitud de aplaudidores que le festejan cada gesto, tal vez le temen y hasta se humillan, como pasó en otro programa que mantuvo expectantes a los televidentes. (¿No dijimos que atrae, fascina y hasta enajena?). Pues esa vez humilló hasta darnos lástima ajena a un pobre muchacho, bailarín de otro país que, como él mismo dijo, sólo venía preparado para bailar. No estaba entrenado para expresarse y apenas tartamudeaba ante la embestida del conductor que le metía, ya sin piedad, la daga de su impudicia hasta lo más íntimo de su vida, cuyo mayor atractivo parecía ser la relación con otro hombre. 

Espectacularidad. Poder. Violencia psicológica que debe afectar la salud psíquica de mucha gente, más de los cercanos, que, suponemos, deben sentir íntimamente el gusto amargo de participar en acciones de escaso respeto por los otros y por sí mismos. 

Nada parece importar, millones festejan la frivolidad llevada al máximo sólo para entretener, despertar emociones cuyo lugar viene descendiendo –a cada golpe de efecto, a cada golpe de fanfarrona temeridad– a estadios más bajos. 

Es verdad que causa admiración el despliegue de recursos técnicos de ShowMatch , pero apena la degradación de la mujer transformada en objeto tan descartable como que, cada tanto, una pareja es sometida a la presión –muy emocionante– de la votación pública, tras lo cual muchas chicas, que ofrecieron ante el altar del éxito hasta lo más oscuro de su intimidad, son enviadas a la papelera de reciclaje. 

Alrededor de Tinelli y siguiéndole sus mofas, la primera corte, el jurado, hace de las suyas. Algunas veces se intercambian peleas que rebajan al mínimo cualquier norma de educación básica. Nadie respeta a nadie, en ninguno asoman gestos nobles o dignos. 

Flavio Mendoza ostenta sin pudor su inclinación por las formas masculinas; Marcelo Polino se pone su máscara agria y afrenta a todos; Carmen Barbieri ha hecho de su fracaso matrimonial un espectáculo que entretiene a millones; Aníbal Pachano saca de su galera gestos provocativos, y Antonio Gasalla mira despavorido, tratando de entender entre la polvareda de violencia. 

¿Y los televidentes? Muy entretenidos. ¡Cuán emocionante circo nos brindan algunos programas de TV! 

En cadena 

Cuando la cadena nacional interrumpe sorpresivamente la actividad de todos los canales, sabemos que llega un espectáculo parecido. No entendemos mucho el mensaje de la Presidenta, salvo la ponderación de su gobierno. 

Después, aparece la fascinación o el rechazo por sus modulaciones impactantes, por su lenguaje cada vez más chabacano, por la teatralidad de sus gestos, por sus palabras humillantes destinadas a supuestos enemigos o por sus apelativos a alguno de sus seguidores, que, sin ponerse rojo y muy sonriente, le sigue el juego. 

Su temeridad puede llegar al colmo de lo tolerable, de lo falso, de lo evasivo, de lo engreído, de lo soberbio, de lo “a mí no me para nadie porque, además, hacerme la humilde no me sale”. 

Dos personalidades, dos estilos que tienen fascinada a demasiada gente. 

Mientras tanto, las enseñanzas en las escuelas caen en el oído dormido de los alumnos, los consejos paternos se dan de nariz con el “¿y eso para qué me sirve?”. Y el país marcha a la deriva, ciego a los grandes problemas que, gracias a actitudes obviamente tan influyentes pero reñidas con la salud psíquica, vendrán para mal de todos: de los que se entretienen y gustan del espectáculo, de los indignados y de los que los observan, pasivos, con el pretexto de “quiero ver hasta dónde son capaces de llegar”.

Gladys Seppi Fernández

EJERCICIOS DE COMPRENSIÓN LECTORA


    Entusiasmados por el alto nivel de visitas a nuestro blog incorporamos en esta ventana ejercicios de comprensión lectora utilizando el Método Seppi por la creación de ideografismos, a fin de que aquellos que deseen utilizarlo en beneficio personal o llevarlo a los alumnos realicen estas prácticas que sumarán además de muy buenos textos una manera creativa y lúdica de penetrar el sentido profundo de los temas y orientar el comentario oral y escrito.
  Va el ejercicio número 1: 

EL VALOR DE EDUCAR 
Fernando Savater


              El hombre           animal           hombre
 









1                                                2



       EL ALUMNO EXPLICA:


Charlas con los adolescentes I- hacia una mente sana en un cuerpo sano



Este libro ha sido publicado por la Editorial EL COPISTA de Oscar Roqué Garzón, lamentablemente desaparecido.
       Se hicieron tres ediciones  de 1000 copias porque fue muy requerido por escuelas privadas de Córdoba.
   Consta de unas cincuenta charlas dirigidas a los adolescentes sobre temas de la cotidianeidad del alumno, que, por lo que se conoce, nunca había sido tenida en cuenta en la escuela. Temas como "Hablemos sobre la libertad responsable", su mundo interior, Sociedad de consumo, Ustedes y sus padres Ustedes no estudian por ningún profesor...son parte de una amplio espectro de la vida diaria que fue llevado a la reflexión en el aula.
     También se habla sobre el amor, la inteligencia y su desarrollo, la educación sexual en la escuela, el valor de ser persona.
    Los títulos son innumerables  en una obra  tan bien acogida que en este momento es muy difícil encontrarla en librerías. 

EL CUERPO  EN QUE  YO  HABITO



No deseo declarar el tiempo
en que lo habito.
¡hace ya tanto!...
Pero puedo decir
que me hice a sus formas,
a su estructura,
 a sus movimientos, a sus necesidades,
 a  lo que él me ofrece:
Una piel que se extiende
  hasta cubrirme,
como esas casas
 que se adueñan del espacio
y van creciendo habitaciones
 e inflamando volúmenes.
Una armadura que me sostiene
a un centro que la manda
y la obediencia
de músculos y arterias
y sangre que  recorre
 todos los espacios
repartiendo su pan.
Y hasta un corazón que no se cansa.

Yo vivo en él, y hace ya tanto.
Me he acostumbrado
 al quejido de sus puertas,
al resoplido de sus ventanas,
a  sus bisagras oxidadas.
Es, ciertamente,
una propiedad insegura
y puede,  en cualquier momento
desalojarme.
Pero distraigo mis  temores.
 Por él veo,
 por el siento,
 por él escucho
y hasta llego a  pensar
 cuando subo a sus comandos.
¡Y  me desmayo de placer
 cuando el amor me toca!

A veces se resquebraja y tiembla
ahuyentando mis pájaros
pero sigo habitándolo.

Es mi única casa
y, como el caracol, va puesta en mí,
 aunque me pese
aunque me demore,
aunque me incline.
                                       

Yo lo habito
y hasta creo
que mi alma está contenta
deambulando
 y subiéndose por él.



LA MADUREZ MATERNA

Uno  de los aspectos menos tenidos en cuenta y por lo tanto escasamente tratados en las discusiones sobre el embarazo adolescente,  es cuánto incide en el desarrollo del hijo y su calidad de vida la inmadurez  o madurez materna. La madurez psíquica, la estabilidad emocional.
Las discusiones surgidas cuando se supo del embarazo de una niña de once años, las opiniones encontradas sobre si debe o no continuar con su embarazo,  hablan de que esos aspectos fundamentales, no son considerados.  
Sin embargo debiéramos pensar que cuando los seres humanos llegamos al mundo, somos tan desvalidos que necesitamos que un adulto, generalmente la madre, nos proteja, acompañe y estimule nuestro adecuado  desarrollo.
Para que esto sea posible es necesario que la madre -o quien la sustituya- tenga su cuerpo y psíquis debidamente maduros ya que recién entonces está en condiciones de darse a la noble, difícil  tarea de criar al  hijo.
          Entonces sí.  La madre amorosa abraza al bebé, lo acerca  a su calidez, le transmite amor a la vida, alegría de vivir; en cambio la mujer que no lo deseaba lo trata mal, se irrita con sus llantos, lo sostiene con incomodidad, no sabe darle abrigo, no tiene voluntad de acariciarlo, le mezquina su compañía, le cuesta vincularse con él, sonreírle y ese divorcio será muy difícil de superar cuando el niño crezca ya que los  primeros años  marcan de por vida.
Es importante saber que en la génesis de muchas deficiencias humanas, en las desconfianzas y celos, en la dependencia de otros a quienes se achaca la propia infelicidad porque no se asume la debida autonomía, está el haber nacido como un accidente, no ser el fruto de una relación fecunda y aceptada.
 Importantes estudios científicos, posibles en estos tiempos de sofisticada aparatología, revelan las marcas que imprimen en el feto las vivencias maternas, sus deseos, sus angustias y hasta su amor o desprecio por la vida.
El hijo indeseado- dicen los nuevos aportes científicos- nace con un déficit emocional que restará a su autoestima. Muchos de ellos- porque por suerte existen  excepciones- tendrán serias dificultades para vincularse, dar amor y hasta se manifestarán agresivos con los demás.
            Estos problemas, de cuya gravedad no se habla,  enfrenta a la familia y más tarde a la escuela y sociedad con chicos apáticos, inestables, retraídos, desafiantes o agresivos, muchos de ellos gente violenta  que disfraza su inseguridad y angustia vital recurriendo al alcohol y las drogas o con una prepotencia que simula que nada le importa.
Estos individuos- se nos advierte-  harán una vida difícil y llevarán a su vida de adultos el vacío de sus carencias.  No es difícil  imaginar, entonces, dónde buscar la raíz de tanto fracaso y violencia vincular.
La madre madura, en cambio, acepta, ama y cuida a su hijo, lo asiste, se preocupa por alimentarlo, le entrega su tiempo y compañía, advierte y casi adivina por total empatía lo que el niño necesita, le molesta o sucede. 
Se sabe también ahora que en el momento en que la madre acoge en su pecho al bebé, en el instante en que le da la teta y lo acaricia, cuando las manecitas de ese ser entregado a sus cuidados se encuentra con su tibieza y acaricia su piel, se produce la descarga de una sustancia llamada por los científicos “la hormona del amor”, la oxitocina. Esta sustancia se derrama en el cuerpo y la fuerza de su riego inunda de placidez al lactante y de conformidad a la madre, haciéndose una sola y fuerte corriente que fortalece los lazos de ambos y de esa manera se aumenta la confianza básica que el niño sentirá ante la vida que lo espera.
El sentirse aceptado, amado, protegido, marca el destino del hombre, desde su nacimiento y quienes reciben al nacer esa bendición tendrán más fuerza en su crecimiento,  ya que el cuidado y amor maternos  proveen a su apego a la vida.
Apoyados en estos últimos descubrimientos, podemos afirmar entonces la importancia de que la mujer llegue a  su maduración psicológica, para ser madre.
Por otro lado y  en relación al tema aportamos  importantes descubrimientos del especialista en neurología, Dr. Alfredo Oliva Delgado, de la  Universidad de Sevilla quien explica en su obra “Desarrollo cerebral y asunción de riesgos en la adolescencia” que muchas de las conductas características del adolescente como es la de asumir riesgos y buscar sensaciones nuevas y extremas, dependen de la maduración de la   corteza prefrontal o neocórtex cerebral, que permite el control de los impulsos, la anticipación de las consecuencias futuras, la capacidad de sentir empatía, etc., que recién culmina al llegar la tercera década de la vida. Este hecho, revelado por la ciencia actual, explica el porqué de una inadecuada autorregulación de la conducta cuando aún  se está adoleciendo.
Podemos deducir, entonces cuántos embarazos, y maternidades de niñas adolescentes son el producto de actitudes inmaduras, impulsivas y emocionales que han de limitar la acción permanente, perseverante, responsable puesta en la crianza del hijo. Difícil, casi imposible es sostener una atención amorosa del nacido por parte de quienes no tienen aún, por su edad, una madura autoconsciencia de sí mismas y del valor de la vida.   
        Los estudios mencionados revelan la importancia de llegar a la maternidad cuando se ha madurado  para evitar el nacimiento de hijos que sufrirán, de por vida,  graves trastornos producidos por la inicial carencia afectiva, por el rechazo materno y  la falta de convencimiento de la maternidad o paternidad oportuna. Creemos que es importante tenerlos en cuenta.

                                                  Gladys Seppi Fernández
                                                    Autora de libros de educación sexual adolescente.

VIVIR LA JUVENTUD EN NUESTRO PAÍS

SER JOVEN HOY



“No es joven quien se transforma en esclavo del hábito, repitiendo todos los días los mismos trayectos. Quien no cambia de marca, no arriesga vestir un color nuevo y no le habla a quien no conoce”.- Pablo Neruda



Las palabras de Neruda alcanzan hoy una gran actualidad, tanto para quienes se sienten físicamente jóvenes pero alcanzados por el desánimo como por los que suman años y falta de voluntad para seguir creciendo.



Es joven el que se decide a hacer un camino nuevo… para ir a alguna parte, lo que nos lleva reflexionar en cómo se vive la etapa de la juventud en nuestro país.

La juventud actual está signada por la percepción de lo fugaz, lo acelerado, incluso descartable, y, si la aceleración es una nueva fuerza social que afecta las conciencias y el modo de relacionarnos, es el sentimiento de intransitoriedad su réplica sicológica. Al reconocer el fenómeno y entenderlo podemos, como dice Toffler, “convertir las crisis en oportunidades y ayudarnos para remontar las olas del cambio, creciendo con una impresión de dominio sobre el propio destino”.
Para los estudiosos sobre el tema, el término “juventud” tiene un contenido social. Esto quiere decir que se supera la etapa adolescente cuando se da la inserción en el mundo laboral, lo cual trae aparejadas nuevas responsabilidades, la principal de las cuales es vivir solo y enfrentar las múltiples tareas que demanda el mantenerse, desde administrar la economía hasta organizar los proyectos de vida.


El deterioro de la economía actual demora la entrada a la etapa productiva de los argentinos por lo que cada día son más los que permanecen en lo que para muchos es una adolescencia demorada y para otros una eterna y falsa juventud.



Pero hay otros factores a tener en cuenta cuando nos preguntamos por qué algunos llegan hasta los 35 años sin definirse. Así, con el título “La eterna adolescencia” de María Cecilia Escribano y Leonardo Blanco, se analiza el fenómeno que abarca a una generación que va desde los 20 a los 35 años, diciendo que,”los que transitan la edad, son demasiado grandes para ser adolescentes y con pocas posibilidades para ser adultos”.



Pero además de vivir en un país que no da posibilidades a la inserción juvenil, los chicos tienen sus propias concepciones de rechazo a las etapas que continúan la vida, como si no pensaran que el correr del tiempo los lleva inevitablemente a ellas.



Es bueno atender a lo que Neruda propone para algunos males: “Quien no lee, quien no encuentra gracia en sí mismo, quien no se deja ayudar, quien pasa los días quejándose de su mala suerte o de la lluvia incesante, quien abandona un proyecto antes de iniciarlo, quien no pregunta sobre un asunto que desconoce… es realmente muy viejo”. Un viejo vencido.



Por eso es posible escuchar lamentos como el que sigue: “Me da miedo la vejez porque hoy el acento está puesto en lo estético y no en lo intelectual- dice, y agrega una chica de veinticinco años:”para triunfar hay que mantenerse joven. Ya no importa lo que uno es”.



“Los jóvenes no llegan a la adultez porque no existe el futuro” dice el psicólogo Héctor Basile, y según los estudios realizados por la psicóloga social Clarisa Voloschin, “Los chicos quieren ir a vivir solos pero con la condición de poseer el mismo nivel de confort que tenían en la casa de sus padres. Esto los diferencia de las generaciones anteriores que se iban superando las peores condiciones de subsistencia”. Lo que les permitía aprender y fortalecerse- agregamos.



Además, como la sociedad de consumo exige una eterna juventud, aquellos que no encuentran en sus propias fortalezas internas u objetivos vitales un elemento ordenador suelen caer en la trampa de querer conquistar, aunque hayan pasado la frontera de los cincuenta años- una apariencia joven y todos los aportes que venidos del exterior los presenten con un aspecto aceptable para los demás.



El vacío de sentido, la abulia, suelen acompañar la frustración de estos empeños, lo que lleva a lamentables patologías.



El psicólogo español Aquilino Polaina Lorente- que analiza el llamado “Síndrome de Peter Pan” - observa el problema poniendo la mirada en la educación sin responsabilidades que reciben actualmente los chicos, y fundamentalmente en el exceso de mimos con que los padres compensan el abandono en que dejan a sus hijos para cumplir con sus obligaciones laborales.



La familia y la escuela son los ámbitos donde se deben abrir caminos para que los chicos despierten al mundo de los grandes ideales, pongan vela a sus deseos e inicien una vida propia tras los proyectos que no tienen por qué ser demasiado altos sino realizables: empezar por hacerse cargo, mejorar, cuidar y mantener en buen estado el mundo que rodea a cada uno, por ejemplo.



Y siempre con agradecimiento a la vida como dice la sabiduría popular en boca de un conocido humorista cordobés:



“A la vida hay que primeriarla, no sea que le devenga inavenible, porque si a usted se le pone que es mala no hay quien le saque el empacho, y porque todo lo que es de gobierno propio, salú del alma, contentura estable, alegría al paso, chochera diaria, güena onda, todo eso no depende de otro dependedero que no sea el de uno mismo”. Palabras de José Luis Serrano (Doña Jovita).

Contentura, alegría, chochera diaria, son expresiones ausentes en el espíritu juvenil y por cierto en el de muchos, demasiados adultos.


Sin embargo, es bueno pensar que, de no ponerle “güena onda al día”, tanto adultos como jóvenes devienen en un prematuro envejecimiento, en un vacío que no se sabe localizar pero que está en el interior, escondido, envenenando los días con la niebla de la apatía y la depresión.



Los que padecen un profundo vacío existencial, la sensación de un negro y peligroso hueco que exige ser llenado de cualquier manera, dejan paso a la droga, el alcohol y cualquier tipo de dependencias que suelen producir la engañosa sensación de sentirse colmados. A ese estado interior se refiere también Doña Jovita describiendo con profunda gracia:



“Pa las cosas de adentro, las que templan la sangre, no hay otra que agradecer el sol de cada mañana, a la tierrita que levantamos cuando vamos yendo. Ahí no entra “la gestión kisner”, ni los almanaques que hemos pasao, ni el lugar donde nos ha tocao trajinar”.



Neruda aporta algunas recomendaciones que refuerzan aún más estas ideas:



“Si te vas a calentar que sea al sol; si vas a engañar que sea a tu estómago; si vas a llorar que sea de alegría; si vas a mentir, que sea la edad; si vas a robar, que sea un beso, si vas a perder, que sea el miedo, Y si existe hambre que sea de amor. Si es para ser feliz… que sea todo el tiempo”.



Por suerte son cada vez más, aunque escasos, los adultos que empiezan a reflexionar sobre estos temas y se animan a transmitirlos a los jóvenes, aquéllos jóvenes que tienen un espíritu realmente predispuesto al diálogo porque como dice doña Jovita, “a la vida hay que primeriarla”.



Gladys Seppi Fernández

" La Tinelización de la Mujer "

ESA MUJER, ESA COSA
LA TINELLIZACIÓN DE LA MUJER


Uno de estos días volverá a reinar, porque es el rey del rating.

Lo tenemos como un gran caradura y no solamente lo es. Lo sabe. Sabe que es gracias a esa condición como ha ganado la posición que ocupa, la atención de millones de argentinos y hasta la curiosidad de medios extranjeros- El País de España, Le Monde, de París y, hasta donde llegamos a saber, de CNN, que lo ha entrevistado para preguntarle cómo se atreve al colmo.

Audacia, atrevimiento, desconsideración, falta total de límites caracterizan la actuación de este conductor y su equipo que han hecho de la TV argentina un curioso fenómeno de la bufonada y de la cosificación y que, dentro de poco, volverá a ocupar su lugar en las pantallas.

Y todo pareciera estar bien cuando millones de argentinos, incluidas sus familias lo están esperando aún sabiendo que se irán a la cama varios días de la semana pasada la medianoche sólo para no perderse ninguno de los escándalos que ofrece. Todo pareciera admisible cuando lo que reina en este hoy hedonístico es la cultura del entretenimiento, del distraerse, sin pensar demasiado en el papel que jugamos, en los efectos que los pasivos televidentes sufrimos- a posteriori o ipso facto- en esta era del pasarlo bien, solamente de la distracción.

¿Es que estamos tan desesperados, abstraídos, descreídos y faltos de fe en el ser humano y en nuestras propias posibilidades como para transformarnos y dejar transformar a nuestros hijos y nietos en sujetos inconscientes de un mensaje que nada construye sino que es, más bien, altamente destructivo?

¿De tal manera hemos bajado los brazos los argentinos como para transformar en motivo principal de nuestras conversaciones lo que se vio, el último escandalete de Show Mach? “¿Cómo? ¿Te lo perdiste? ¡Qué pena! No sabés…”

Pues si cada noche del año pasado nos sorprendió,- ¿quién puede negar el esplendor de una puesta en escena que no mezquina recursos tan crecientes?- si cada noche de años anteriores ofreció más y más sorpresas, bien podemos admitir que muchos lo esperan con ansiedad y curiosidad porque siempre se supera, supera lo esperable en tanto el Señor Rating levanta su mercurio porque habrá, seguramente, cada noche, más fiebre, más acaloramiento.

Recordamos una de aquéllas, colmosa. Y no era para menos. El aplaudido conductor había buscado como partenaire a una de las mujeres más notables del espectáculo: la Suller, que si de escandalizar se trata ya ha abordado y abusado de las formas más desmesuradas y grotescas para lograrlo.

Mujer- cosa, la escandalosa mujer se trata a sí misma como al más engolosinado de los panqueques, un plato para devorar, y si como mujer no puedo sentir lo que suscita en la sensibilidad masculina, sí puedo imaginar lo que le genera: el despertar de los instintos primarios, solamente de eso que mantiene al hombre subsumido en el nivel más bajo de la pirámide de crecimiento (Maslow mediante). Y el conductor, que lo sabe, mide en rating su posibilidad de llegar hasta las últimas consecuencias. Y se juega al más.

Con cara de inocente, lo admite, lo conciente y estimula. (¿Cómo?, ¿se lo perdieron? Fue una de las últimas noches del año pasado).

En cuanto a los aciertos, no vamos a negar que lo de la “casa de los famosos” tuvo su atractivo. Y sus méritos.

Y hasta podemos concederle valor artístico a ciertas imitaciones muy logradas que, además de expresar preocupación, esmerado trabajo y arte en la composición, reflejaron una realidad que tal vez haya posibilitado que muchos políticos/as se vean desde la otra orilla, de la manera como los ve la gente, lo que pudiera provocar- ¡ojalá así sea!- que hasta contribuya a la corrección de ciertos tic o gestos que a muchos de ellos los desnudan mostrándolos débiles, ridículos, codiciosos, autoritarios, necios/as y cuántos otros adjetivos de oscura coloración les caben en general o particularmente.

El programa aludido tiene sus atractivos y por eso carga con la mayor atención pública.

Pero hasta aquí, en todos sus días- o noches- ha estado presente, omnipresente, la intención de utilizar a la mujer-cosa, la mujer descartable, la que desata deseos que ponen de punta los nervios masculinos y deforman la verdadera imagen que da auténtico valor a la mujer genérica, la que sostiene la vida, la que guía, orienta y se da totalmente a la tarea familiar de acompañar y sostener con su amor a su marido, a sus hijos.

Pensamos, entonces, que urge hablar del tema, que de eso se trata la palabra educación, de poner en palabras lo que anda intentando elaborar el interior de más de uno, lo que reprueba una importante , aunque no sea mayoritaria, parte de la población .

Hablar en familia, en la escuela, en los diversos cultos para que las rebeliones que andan bullendo aquí y allá se hagan una voz cantante que llegue aunque más no sea al limitado ámbito en el que nos desenvolvemos.

El tema de la tinellización de la cultura- como se ha dado en llamar- clama ser tratado, seriamente, no como el mero comentario de cada anécdota, de lo que nos trajo la noche manteniendo alerta tanto suspiro, sino desde la óptica del juicio crítico y la necesaria pregunta: ¿qué es lo que este programa tan popular, tan visto está produciendo? ¿De qué manera está generando una nueva cultura y qué representa eso “nuevo”? ¿Un hombre más despierto, más dispuesto y capaz de hacer, de resolver su problemática diaria y existencial o un pasivo receptor que se deja comer por “los ratones”?

¿Y en los más chicos? ¿No advertimos acaso que programas como éste alientan el de por sí natural desenfado adolescente, su atrevimiento y engreimiento juvenil y hasta el atropello, porque por sobre todo lo perjudicial el mencionado conductor y su no menos audaz séquito está haciendo creer que lo que vale es la apariencia exterior (¡vaya si son buenos cuerpos las mujeres que se presentan!) y, además que vale todo, que cuanto más audaz, atrevido y atropellador se sea es más seguro el éxito social?

Es evidente que estas nuevas generaciones son un producto de esta TV desenfadada que tenemos.

Que lo digan los docentes que no están pudiendo con los alumnos y demasiados padres que conceden cada vez más, porque, como dice el psicopediatra Aldo Naouri,” demasiados padres que no saben ponerse límites a sí mismos reproducen esa imposibilidad en la educación de sus hijos”. Una impotencia que se manifiesta entre tantas actitudes en no poder apagar la TV, cuando sienten, saben, que su familia está recibiendo un mensaje corrosivo y desmoralizante.

¿De qué manera, entonces y cómo y en qué momento podemos aplicar los adultos una pedagogía del esfuerzo, del vale la pena, de la alegría interior si todo le viene a los chicos desde un afuera perturbador que lo mercantiliza?

Creemos que urge hablar del tema, advertir y advertirse porque se trata de analizar los efectos colaterales deseados, pensados, conscientes y muy usufructuados de parte de un equipo audaz , en tanto del otro, del lado del telespectador tenemos que hablar de efectos inconscientes, impensados y muy destructivos. Sobre todo si la teleaudiencia está poblada por adolescentes, o gente que, aunque carga años, está todavía en vías de una deseable maduración.

Insistimos entonces: ¿qué entienden los chicos que quedan presos de la pantalla con padres más alelados aún? ¿Cuál es el mensaje que reciben y ponen en práctica en su realidad o aplican inmediatamente en su vida de relación? ¿Qué imagen reciben de la mujer? ¿Qué es lo que vale, lo único que parece valer?

Las respuestas son obvias pero vale la pena insistir en ellas.

Que golpee en la conciencia la reflexión, aunque sea fugaz, de que lo que este programa logra - junto a tantos otros menores, por cierto- es socavar el respeto que toda mujer merece, la relación entre el hombre y la mujer que merece y urge mejorar.

Lo que los chicos reciben atenta contra un significado: ser mujer y con ello al cómo y en qué consiste, qué significa el vínculo del hombre y la mujer.

De manera que, si por una parte padres, docentes, iglesias, intentan, apagadamente, llevar el modo de relacionarse de los géneros a un nivel de profundidad, conocimiento y respeto mutuo, de lo que se trata aquí es de contravenir todos esos propósitos.

Y la TV gana. Ya conocemos el poder de la pantalla. No sólo llega a millones. Los acalla, los anula.

Hará falta un ejército de voces para apagar tanto ruido, tanta incursión seductora porque cuando el mensaje es la superficialidad oponiéndose a la búsqueda de sentidos profundos, cuando la propuesta es el adormilamiento y la pasividad en pugna con la acción y el esfuerzo, ya sabemos hacia qué lado irán las mayorías.

Hacen falta muchas voluntades para contrariar una corriente que nos lleva puestos. Vale la pena que los adultos nos unamos, que juntemos fuerzas y esfuerzos para revalorizar lo que tiene valor, aunque más no sea hablando del tema y creando conciencia.

De no ser así la desvalorización nos va hacer retroceder al punto cero, lo que significa depresión, frustración. ¿Es que no vamos a reaccionar ante la falta absoluta de sentido?

Gladys Seppi Fernández